El Tren Mina Loreto no pasará al olvido…
- hace 4 días
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Otra interesante investigación de nuestro editor Juan Magal Pérez rescata antecedentes y recuerdos sobre el histórico tren de la Mina Loreto, parte importante de la memoria del Barrio Prat y de Punta Arenas. Con el paso del tiempo, mucha información se ha perdido y hoy son principalmente los testimonios de antiguos vecinos y vecinas los que permiten reconstruir esta historia cargada de nostalgia.
No hay habitante tradicional del Barrio Prat que en su niñez no recuerde el paso del tren de la Mina Loreto. Un recuerdo que mezcla alegría, curiosidad y también cierta tristeza, porque representa una época que ya se fue, pero que sigue viva en la memoria colectiva.
Entre todas las historias que aún perduran, está sin duda el tren que transportaba el carbón desde la Mina Loreto, en el interior de la Península de Brunswick. La actividad carbonífera, especialmente durante las primeras cuatro décadas del siglo XX, marcó profundamente la vida cotidiana del sector. Imaginar el pito de la locomotora, el ruido metálico de los vagones y el humo oscuro impregnando el aire es evocar una postal imborrable del antiguo Punta Arenas.
El centro de operaciones ferroviarias, al ingresar a la ciudad, se ubicaba cerca del Río de las Minas, probablemente desde lo que hoy conocemos como calle Manuel Aguilar hacia la ribera. Allí funcionaban la administración, la maestranza, la fábrica de briquetas y los galpones donde descansaban locomotoras y vagones.
Era habitual ver a los obreros regresar con el rostro y las manos ennegrecidas por el carbón, reflejo del duro trabajo minero. Pero también había espacio para la alegría: niños y niñas corrían tras el tren por calle Sargento Aldea rumbo al sector norte, o miraban pasar los carros de pasajeros que los fines de semana se dirigían hacia las instalaciones de la Mina Loreto, hoy dentro de la Reserva Forestal.
Para comprender mejor esta historia, recogemos parte del testimonio de don Abel Vargas, antiguo vecino del barrio, ya fallecido, cuya memoria quedó registrada en la publicación Vivencias del barrio Jorge Cvitanic 1955-2015, del programa “Quiero Mi Barrio” del MINVU.
Don Abel relataba que sus padres llegaron al sector en 1922, cuando él tenía apenas seis años. Recordaba un barrio pequeño, existía solo dos cuadras Riquelme y Zenteno, de General del Canto a Romulo Correa, con pocas casas y extensos espacios aún sin urbanizar. Donde hoy se levanta la parroquia Cristo Obrero, por ejemplo, existía una lechería, y él mismo recibía leche recién ordeñada.
Sobre el tren, su recuerdo era muy claro: bajaba por calle Manuel Aguilar, giraba hacia lo que hoy es Sargento Aldea, pasaba por el antiguo cerro de Los Ladrones —hoy desaparecido— y continuaba hacia Rómulo Correa, en dirección al sector del frigorífico Hoeneisen.
Sus hermanos trabajaban en la mina, y siendo adolescente, él mismo viajaba en ese tren. Se bajaba antes de llegar para ir al monte a recoger frutillas, mientras sus hermanos continuaban su jornada laboral. Historias sencillas que hoy constituyen valiosos fragmentos de la memoria barrial.
En esos años, el carbón era esencial: proporcionaba luz, calefacción y energía para la navegación por el Estrecho de Magallanes. Fue un elemento clave para la colonización y desarrollo de una zona dura y aislada. Sin embargo, la tecnología precaria y las dificultades de acceso provocaban frecuentes escaseces, especialmente en invierno, situación que la prensa de la época reflejaba reiteradamente., pero permanece en el recuerdo vivo de quienes lo vieron pasar. Rescatar estas historias no solo honra a quienes construyeron el barrio, sino que también fortalece la identidad y el patrimonio cultural de Punta Arenas.
Porque la historia de un barrio no solo está en los libros, sino en la memoria de su gente… y mientras se siga contando, el tren de la Mina Loreto jamás pasará al olvido.
Preparado por Juan Magal Pérez
















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