Carmen Aguila - Una vida que comienza en el corazón del barrio
- 19 feb
- 3 Min. de lectura
En la esquina de Riquelme con Condell, mientras el aroma del café recién servido se mezcla con la conversación de barrio, se grabó un nuevo capítulo de Historias a la vuelta de la esquina, el espacio de La Voz del Barrio que busca rescatar la memoria viva de Punta Arenas a través de sus propios protagonistas.
Esta vez, la invitada fue una mujer profundamente ligada a la historia del Barrio Prat: doña Carmen Águila Mancilla, magallánica de nacimiento, vecina de toda la vida , Calle General del Canto 265, y testigo privilegiada de los cambios y permanencias de este querido sector.
Con la compañía habitual del historiador magallánico Mario Isidro Moreno, la conversación fluyó como si estuviéramos en la cocina de casa, tal como propone el espíritu del programa: cercana, sencilla y con el corazón abierto.
Una vida que comienza en el corazón del barrio
Doña Carmen nació en Punta Arenas el 9 de septiembre de 1942. Con serenidad y una sonrisa que deja ver carácter y ternura a la vez, comparte que tiene 83 años. Fue parte de una familia de cuatro hermanos y hoy es la única sobreviviente.
“Soy la única que queda”, comenta con esa mezcla de nostalgia y fortaleza que solo dan los años.
Actualmente vive en el Pasaje Pedro Lagos, en la Población Jorge Cvitanic, pero su historia está profundamente arraigada al Barrio Prat. “Yo viví en calle General del Canto toda la vida”, recuerda con orgullo.
Raíces chilotas, identidad magallánica
Sus padres, María Aracelia Mancilla Aguilar y José Luis Aguila Barría, llegaron desde la isla de Chiloé alrededor de los 30 años, buscando nuevas oportunidades en el extremo sur del país. Ya traían a su primer hijo y aquí, en Punta Arenas, nacieron los otros tres.
Como muchas familias chilotas que forjaron la identidad magallánica, llegaron con trabajo, esfuerzo y tradiciones a cuestas.
Su padre trabajó en la mina Loreto, que antiguamente se ubicaba en el sector cercano a donde hoy reside doña Carmen. Su madre fue dueña de casa, sostén silencioso y fundamental del hogar.
Esa mezcla de cultura chilota y vida magallánica marcó su infancia. Una infancia de barrio, de vecinos que se conocían por nombre y apellido, de puertas abiertas y niños jugando en la calle hasta que caía la noche.
El barrio como escuela de vida
Carmen habla del Barrio Prat no solo como un lugar geográfico, sino como un espacio de formación humana. Allí aprendió el valor del trabajo, la solidaridad y el respeto.
General del Canto, Riquelme, Condell… nombres que para muchos son simples calles, pero que para ella representan recuerdos, amistades, historias compartidas y momentos que hoy forman parte del patrimonio invisible del barrio.
Su relato no es grandilocuente, pero sí profundamente significativo: es la voz de una generación que vio crecer la ciudad, que fue parte del desarrollo de sus poblaciones y que vivió tiempos en que la comunidad era una verdadera familia extendida.
Memoria viva del Barrio Prat
En un mundo que avanza rápido y donde muchas veces se olvida el pasado, testimonios como el de Carmen Águila Mansilla nos recuerdan que la historia no solo está en los libros, sino en las personas.
Ella representa a esas mujeres magallánicas que sostuvieron hogares, criaron hijos y mantuvieron vivas las tradiciones mientras la ciudad cambiaba a su alrededor.
En El Café del Bueno, entre tazas humeantes y conversaciones sinceras, quedó claro que rescatar estas voces no es un ejercicio de nostalgia, sino un acto de identidad.
Porque como dice el espíritu de La Voz del Barrio, las grandes historias muchas veces están… a la vuelta de la esquina.
Invitada
Carmen Aguila Mancilla
Conduce
Juan Magal Pérez
Invitado - Investigador
Mario Isidro Moreno
Cámara y Sonido
Patricio Gueichatureo
Asistencia
Eleodoro Vidal
Dirección - Edición
Pedro Moreno Mella
Agradecimientos al Café del Bueno
Marcela Cuevas
Ricardo Palma
Fernando Gonzalez
Sandra Guerrero
Grabado 13 Febrero 2026






























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