En Crónicas del Barrio : “Los rieles que nunca fueron del tren”
- 10 jul
- 4 min de lectura
Atención, vecinas y vecinos del Barrio Prat.
Durante muchos años, en nuestras calles se repitió una historia que muchos dimos por cierta. Se decía que los antiguos rieles de acero que todavía pueden verse sosteniendo algunos postes eléctricos y telefónicos del sector, habían pertenecido al viejo tren de Mina Loreto.
Era una historia bonita, patrimonial, casi romántica. Una de esas historias que pasan de boca en boca, de vecino a vecino, hasta convertirse en parte de la memoria popular del barrio.
Pero la historia, cuando se investiga con paciencia, también nos enseña que no siempre lo que se repite por años es exactamente la verdad.
Soy Juan Magal Pérez, vecino del Barrio Prat, y antes de esta entrevista inicié una búsqueda para conocer el verdadero origen de esos rieles. Consulté antecedentes, conversé con personas vinculadas al área eléctrica y de telecomunicaciones, y seguí la pista hasta llegar a un testimonio clave: el de don Luis Aravena Catalán, vecino del barrio e histórico contratista de Telefónica en la Región de Magallanes.
Y la respuesta fue tan simple como sorprendente.
Aquellos rieles no pertenecieron al ferrocarril de Mina Loreto.
Según nos relató don Luis Aravena, esos rieles fueron traídos desde el norte del país especialmente para ser utilizados como refuerzo en las antiguas redes telefónicas. Su función era servir como anclajes en lugares donde no era posible instalar los tradicionales tensores que sostienen los postes.
En curvas, esquinas o sectores con poco espacio, estos rieles de aproximadamente seis metros de largo entregaban la fuerza necesaria para soportar la tensión de los cables. Así fueron instalándose en distintos puntos de Punta Arenas, y también en nuestro querido Barrio Prat.
De esta manera, un antiguo mito barrial quedó aclarado. No estamos frente a restos del tren de Mina Loreto, sino ante una huella distinta, pero igualmente valiosa: la historia del desarrollo de las telecomunicaciones en nuestra ciudad.
Y aquí aparece también otra historia importante: la de don Luis Aravena Catalán.
Originario de Santiago, llegó por primera vez a Magallanes en 1985, en tiempos en que las redes telefónicas aún funcionaban con antiguos cables de plomo. Más tarde, en 1992, regresó a la región para convertirse en contratista exclusivo de Telefónica, labor que desarrolló durante cerca de treinta años.
Durante esas décadas participó en la expansión de las comunicaciones en Magallanes, dirigió equipos de trabajo de más de cien personas y fue testigo directo del paso desde las antiguas centrales telefónicas hasta la fibra óptica que hoy conecta a miles de hogares.
Luego de jubilar como contratista de Telefónica, don Luis decidió continuar ligado al mundo de las comunicaciones. Desde su propia empresa, Conexiones & Telefonía Austral Limitada, ubicada en General Salvo número 164, en pleno Barrio Prat, sigue impulsando proyectos de instalación de fibra óptica en sectores donde aún se necesita mejor conectividad.
Pero esta entrevista no solo nos habla de rieles, postes y cables. También nos habla de pertenencia.
Don Luis y su familia llegaron al Barrio Prat a comienzos de la década de 1990. Aquí crecieron sus hijos, estudiaron en la Escuela Arturo Prat, y aquí también instaló las oficinas y bodegas desde donde desarrolló gran parte de su trabajo.
Él recuerda con cariño un barrio tranquilo, familiar y seguro, donde era posible criar a los hijos con confianza y donde la vida comunitaria se construía en la cercanía entre vecinos.
Desde hace más de tres décadas vive en calle Orella, entre General del Canto y General Salvo. Un sector que históricamente ha convivido con bares, clubes deportivos y centros sociales. Reconoce que en los últimos años han aumentado los ruidos molestos, los desórdenes nocturnos y los problemas de seguridad y convivencia. Sin embargo, nada de eso ha borrado el profundo cariño que siente por el lugar que ha sido su hogar durante gran parte de su vida.
Para don Luis, el Barrio Prat no es solo un lugar donde vivir. Es el espacio donde formó su familia, construyó amistades, trabajó, soñó y acumuló recuerdos que hoy forman parte de su historia personal.
Esta conversación nos deja una gran enseñanza: la historia de un barrio también se construye corrigiendo mitos.
A veces una versión se repite durante décadas hasta convertirse en una verdad aceptada. Pero cuando existe curiosidad, investigación y testimonio de quienes vivieron los hechos, aparece la verdadera historia.
Gracias al trabajo de búsqueda que realizamos como vecinos, y especialmente gracias al testimonio de don Luis Aravena Catalán, hoy sabemos que aquellos antiguos rieles que aún permanecen en algunas calles del Barrio Prat no fueron parte del tren de Mina Loreto, sino de otra historia igualmente importante: la historia de las comunicaciones en Punta Arenas.
Porque en cada esquina del Barrio Prat hay una historia esperando ser contada.
Y muchas veces, también, una historia esperando ser corregida.
Les habló Juan Magal Pérez, para La Voz del Barrio.
Crónicas del Barrio: Rescatando la memoria, la identidad y las historias de nuestra gente.
¿ Cómo llegar a Conexiones & Telefonía Austral Limitada ?
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En estas crónicas del barrio, podemos encontrar tantas cosas que despiertan nuestro interés, pero lo más o importante es que cada cosa que nos cuentan, nos resultan tan importantes e interesantes que no dejamos de comentarla entre todos. Y se trata de eso, atreverse a contar lo que nos ha pasado o a nuestra familia, para armar el rompecabezas.