Desde los Buses Escolares a las Delicias de Nolfa
- 3 feb
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Actualizado: 5 feb
Una historia de trabajo, barrio y vocación que sigue endulzando generaciones
En el corazón del Barrio Prat, en Plaza Esmeralda 479, vive desde hace más de medio siglo una mujer que es parte viva de la historia barrial: Nolfa Saldivia.
Basta cruzar un par de palabras con ella para notar un carácter firme, serio, incluso algo distante al primer encuentro. Pero solo hace falta un poco de conversación para descubrir a una mujer profundamente responsable, leal en sus afectos, comprometida con su gente y tremendamente querida por vecinos y vecinas de todas las edades.
¿La razón? Nolfa no es solo una vecina más. Durante 45 años fue transportista escolar, llevando con cuidado, puntualidad y enorme vocación a cientos —quizás miles— de niños y niñas del barrio y de la ciudad. Generaciones completas pasaron por sus buses. Muchos de esos pequeños hoy son adultos, padres… incluso abuelos.
“A mí me conocen por haber sido 45 años transportista escolar”, dice con sencillez, como si se tratara de algo cotidiano. Pero detrás de esa frase hay toda una vida de esfuerzo y servicio.
Una vida ligada al Barrio Prat
Nolfa llegó al barrio hace 52 años. Aquí nacieron sus hijos, aquí creció su familia y aquí echó raíces profundas. Estudió en la antigua Escuela N°3 de Niñas del Barrio Prat, hoy Escuela Arturo Prat, donde aún conserva con orgullo su certificado de estudios fechado en 1955. Su historia educativa continuó en la Sagrada Familia y luego en la Escuela Técnica, donde incluso fue presidenta del Centro de Alumnos.
Trabajó siete años en la emblemática Casa Gandhi, una de las tiendas más importantes del centro de Punta Arenas, hasta que formó su familia y comenzó una nueva etapa: el transporte escolar, un rubro exigente, de enorme responsabilidad y sacrificio.
Llegó a tener cuatro buses, con choferes y auxiliares, y fue también dirigenta gremial, formando parte de la primera asociación de transportistas escolares de la ciudad. Fue tesorera, luego fundadora de la Asociación Austral —que llegó a tener 80 socios— y finalmente dirigenta nacional, representando a Punta Arenas en múltiples reuniones a lo largo del país.
La pandemia y un nuevo comienzo
Como a tantos, la pandemia marcó un antes y un después. En marzo de 2020, de un día para otro, Nolfa tuvo que quedarse en casa. Tras 45 años de trabajo intenso, el transporte escolar ya no era una alternativa. Pero lejos de quedarse quieta, reinventó su energía y su talento.
“Un día cualquiera empecé a hacer pollo relleno”, cuenta. Así, casi sin planearlo, nació un nuevo emprendimiento que hoy es conocido y valorado por el barrio: las delicias de Nolfa.
Pollo relleno, tortas de hoja, tortas de galleta, de nuez, de bizcocho… sabores caseros, hechos con cariño, como los que preparaba para los cumpleaños de sus hijos cuando decidió que en su casa no se compraba, todo se hacía con amor.
Más que comida, identidad barrial
Para Nolfa, el Barrio Prat no es solo un lugar donde vivir. Es su historia, su identidad y su presente. Creció en Ignacio Carrera Pinto, más arriba de Calle Zenteno, vivió en Sargento Aldea y finalmente se quedó en Plaza Esmeralda, porque —como ella misma dice— “es un barrio tranquilo, un buen barrio”.
Su deseo hacia adelante es simple y profundo:un barrio más amistoso, donde los vecinos se conozcan, se cuiden y sigan construyendo comunidad.
Hoy, Nolfa sigue aportando desde su cocina, endulzando encuentros familiares, celebraciones y mesas barriales, demostrando que el trabajo honesto, la constancia y el amor por el barrio siempre encuentran nuevas formas de expresarse.
Porque en el Barrio Prat, Nolfa no solo transportó generaciones: hoy también las conquista con sus sabores. 🍰🤍






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