Sacerdote Carlos Da Meda Fabris - Cronistas del Barrio Prat -
- 29 mar
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Actualizado: 29 mar




En la VOZ DEL BARRIO.
Te presentamos una nueva Crónica del Barrio Prat.
Un extracto del año 2024 del boletín numero 7 de la Ruta Patrimonial Barrio Prat, es parte de la iniciativa con identidad: "Rutas Culturales en Barrios Patrimoniales" del programa Fortalecimiento de la Identidad Cultural Regional de la SEREMI de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Magallanes y la Antártica Chilena. Además, para esta edición colaboran el Barrio Comercial Prat y la Parroquia Cristo Obrero.
Sacerdote Carlos Da Meda Fabris…
LA LABOR ECLESIÁSTICA.
Llegó de visita en 1956 a la parroquia Cristo Obrero, siendo apenas un jovencito, para, luego, ser párroco en dos ocasiones y transformarse en un significativo promotor del desarrollo de la emblemática iglesia –desde 1993, ubicada en calle José Ignacio Zenteno esquina Teniente Serrano–. En esta entrevista, a sus 96 años, rememora la histórica labor espiritual y social realizada por la congregación Salesiana en el Barrio Prat.
Yo llegué aquí en el 56.La primera vez que llegué era un jovencito también, entonces. Entonces la parroquia funcionaba con la presencia salesiana de sacerdotes. Antes los sacerdotes estaban en Don Bosco y veníamos aquí, pero el 56 empezó por acá. Entonces, de vez en cuando, siempre se venía de visita acá. Y fue creciendo siempre más, el ambiente era muy pequeño entonces en el barrio.
¿Participaban, en esa época, las familias en general?.Muy poco como familia porque se venía solamente a lo que era la capilla. Pero de ahí empezó a trabajar la familia, cuando se quedó y se empezó con la presencia sacerdotal aquí, que eran dos sacerdotes y un coadjutor.
¿Usted era uno de ellos?.No. No, yo era de Don Bosco. Yo digo que la conocí a quienes había aquí. Entonces, aquí era reducido todo, solamente allá a la esquina de la entrada de la capilla había la sede parroquial.
¿Podría contar un poco más de esos comienzos, cómo era la vida en relación a la parroquia?.La vida antigua era más normal, de tradición, porque todavía no había los cambios, se vivía todavía la experiencia antes. Que por lo tanto el cumplimiento de la persona, la frecuencia era muy fuerte y por eso se dio la posibilidad de dar esa capacidad porque era muy lejos para la otra parte. Era también un poco más familiar la vida, entonces.
¿Qué tipo de actividades hacía la iglesia, aparte de la misa?, ¿usted se acuerda si en algún momento realizaron acciones más culturales o sociales?.Entonces, lo que había era siempre la asistencia de los ancianos. Atender a los ancianos, los pobres, toda la acción social antiguamente estaba en la iglesia. Nadie se preocupaba de los ancianos. Después de a poquito, con el crecimiento, con el cambio, empezó la sociedad a hacerse cargo. Pero antes, era la iglesia. Por ejemplo, los hospitales, ¿quién atendía los hospitales entonces? Había una congregación de hermanas, las monjas; había 10 o 12 monjas que servían todas de enfermeras y ¡cómo se atendían los hospitales! Pero, con los años, fueron echándolas.
Toda la parte social –para que usted lo piense– ha surgido de la iglesia, son actividades propias de la iglesia. Acá estaban las Hermanas de la Caridad, había una comunidad bien grande y toda la parte de la entrada del hospital que está aquí, ese departamento era de las hermanas –refiriéndose a las décadas del 50 y 60.
También, si mira ahora también para nuestro tiempo actual, la atención a los jóvenes, los movimientos juveniles que hace el gobierno. ¿De dónde lo sacó? Lo sacaron de las parroquias. Los oratorios que teníamos nosotros. Porque está este gimnasio que tiene aquí la parroquia.
Usted estuvo muy ligado a la construcción de la nueva iglesia, del nuevo edificio. ¿Me podría contar cómo sucedió eso?.Eso sí fue cosa mía, porque cuando llegué aquí en el 90 me encontré con los planos de la remodelación de la parroquia, todo el proyecto con autorizaciones de construcción en camino, todo eso. Pero cuando lo estudié, mirando un poquito, yo dije ‘de esta cosa yo no hago nada’. Nada. No voy a invertir plata. Y el motivo era porque toda la construcción estaba hecha en madera. Y pensé, si tengo un incendio se quema todo. Parte de acá y se va hasta el fondo. Y por lo tanto lo dejé allí, muriendo de a poquitito. Y en un aniversario, celebramos una fiesta aquí en la parroquia, donde había unas 150 personas más o menos, lancé una frase importante. –Creo que era cerca de los 50 años o 45, no me acuerdo ahora bien los años que se celebraban–. Entonces dije, “No merece una iglesia nueva un poquito mejor”. Y todos gritaron, “Sí, sí, sí”. Entonces empezaron a hacer el asunto de una colecta ahí mismo, así empezó el entusiasmo: dentro de una fiesta parroquial, porque la parroquia esta ha sido siempre muy fuerte en comunidades.
Entonces, había también el canto de la comunidad de Cristo Obrero que se cantaba constantemente. Y allí fuimos empezando a estudiar, cómo se podía lograr construir esta nueva iglesia.
¿Cómo se vivía esa época, la vida alrededor de la parroquia en los 90, considerando que ya tenía 50 años de existencia?.–Era bastante más activa, había mucha gente en la participación. Había una familiaridad muy grande. Que ahora se pierde por el progreso y después también porque no hay más curas tampoco. Cada vez hay menos. Allí fueron los inicios.
Entonces, estudiando con arquitecto y otra cosa y eso hasta que le alcanzamos, alcanzamos la iglesia, pero antes, el párroco anterior, ya había hecho esta parte aquí al inicio que eran los velatorios. Entonces, había una pequeña parte aquí. Y después no había nada más. Entonces, la iglesia fue lo primero y después de la iglesia se empezó a construir los edificios aledaños.
¿Cuántas edificaciones componen el total de la parroquia?.Está el templo, la casa parroquial que era la vivienda Salesiana, donde vivían los Salesianos, que había tres, cuatro. Y después vienen los velatorios que se transformaron en estas cosas –salas de reuniones–. Se hizo toda esta sala para el fondo. También están las oficinas, el salón –antiguo teatro–, el gimnasio y el velatorio que está ahora al lado del gimnasio. O sea, todo eso compone la parroquia. También esto, de la parroquia, es la cancha donde juegan los jóvenes.
Sobre la relación de la parroquia con otras comunidades que conviven acá en el barrio Prat. Por ejemplo, con el barrio comercial, ¿hacen cosas en conjunto? ¿Tienen algún tipo de relación?
Sí, por ejemplo, cuando la junta de vecinos tiene actividades grandes invitan a la parroquia y, a la vez, nosotros cuando tenemos algo, como por ejemplo el 4 de septiembre, que es el aniversario de la bendición del templo, se invitan a todas las organizaciones del barrio.
Aunque lo que era muy fuerte era la parte de la atención a las personas, la acción social, cuando estaba la conferencia San Vicente de Paul. Entonces, se atendían a los ancianos y tenía también su movimiento personal. Las actividades las hacían aquí al ladito. Después compraron una casa y dejaron de estar al alero de la parroquia. Pero sí, la acción social era muy fuerte con ellos. Ahora, la acción social continúa, pero ya en menor escala, por decirlo así.
Padre, analizando su trayectoria en el barrio, ¿usted me podría comentar cómo ha sido su encuentro con las comunidades acá en Magallanes?.
¿Qué lo hizo quedarse aquí, toda la vida?.Esa es la vocación que tenemos los Salesianos. Es una vocación que nos da de consagrar al Señor. Y después tenemos los lugares, entonces donde nos mandan, nos ponemos a trabajar con alegría. Cuando vine aquí, cuando llegué a Magallanes, a Punta Arenas, se transformó en mi casa porque estuve casi 40 años, 35, dando vueltas entre Don Bosco y Cristo Obrero. Y estuve siempre bien, trabajando, mirando lo que hay que hacer. Y me entusiasmé. Como me gusta trabajar manualmente me dediqué a la construcción. Entonces, intenté todo. En Don Bosco estaba metido siempre en la construcción. Todos los años había que aumentar un poquito y cuando tú venías aquí es la misma cosa.
¿Cómo se vive el presente entre las comunidades y la iglesia?.
¿Participan las vecinas y vecinos de las actividades que promueve la parroquia?.
En eso son pocos los que participan actualmente. Lo que hizo un daño muy grande ha sido la epidemia del covid-19. Porque fue un cambio exagerado, una forma exagerada en que la sociedad aprovechó para sacar a la gente de la iglesia y, por lo tanto, prohibido las uniones: juntarse. Cuando antiguamente, en el periodo de epidemias grandes la gente se juntaba en las iglesias para rezar, para interceder ante Dios. En cambio aquí, ahora que ha ido desapareciendo, no hemos vuelto a la iglesia. El progreso, el bienestar, los ha alejado. Nos hemos alejado de Dios. No hemos asumido con claridad la fuerza de Dios que nos habla. Porque toda esta cosa, toda esta epidemia es la voz de Dios que grita a la humanidad.
¿Siguen viniendo niños a la iglesia?.Muy poco. Basta ver la misa, si ves dos o tres niños, es mucho. Todavía se imparte la catequesis, aunque acá este año no hay ninguno preparándose para la primera comunión. Y ¿cuántos teníamos antes? 150, 200, teníamos cantidades. Está prohibido hablar de Dios a los niños.
Padre, para cerrar esta entrevista, hay algo que le gustaría compartir con la gente del Barrio Prat, tras haber estado vinculado a este sector por tantos años.Lo que se puede decir, que debemos descubrir que necesitamos realmente de Dios, porque ahora no lo necesitamos. Lastimosamente hay mucha indiferencia. Hay un grupito, sí. Y la otra cosa, no olvidar que la familia es lo fundamental. Si en la vida no tenemos capacidad de amar realmente, no hay nada que hacer. Debemos tener la capacidad de hacer como hace Dios que es misericordioso.
Entrevista: Isabel Peña Norambuena
Diseño: Juan Tapia
Fotografías: Archivo vecinal Barrio Pra y Isabel Peña Norambuena
Edición general: Isabel Peña Norambuena
Dirección: Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Magallanes y la Antártica Chilena.
Colaboraron Patricia Ordoñez y Eduardo Barreau; gestores del Barrio Comercial Prat. y Parroquia Cristo Obrero.




Interesante y muy necesario, reconstruir nuestros espacios familiares y de barrio que tuvimos alguna vez. Dos hermanos, que siendo niños se involucran en una vida de iglesia, donde aquellos momentos de distracción y de humor no dejan de estar ausentes. El apoyo enriquecedor de la memoria de otros dos vecinos, reconstruyen los fragmentos de una vida familiar y de iglesia. Nos damos cuenta, que las paredes de esta nueva iglesia las levantamos entre todos, con nuestras palabras y nuestros recuerdos.
Excelente entrevista a quien ha entregado su vida al sacerdocio.