Conoce Tu calle : Pasaje Cabrales
- 20 abr
- 2 Min. de lectura

Calle al llegar a Rómulo Correa
Paralela a Riquelme y Zenteno
Aquí escuchas AUDIO...
Nos encontramos recorriendo el límite norte del Barrio Prat, de este querido Barrio que se fragmenta en nombres que pasan a ser conocidos en la medida que los repetimos a diario, ¿Pero sabemos quiénes fueron estos personajes? Y usted, vecina. ¿Dónde vive? Yo vivo en la calle tanto, casi al llegar a… Pero no todas son calles, existen algunos pasajes, estrechos cortos en extensión, casi anónimos, pero algunos como éste, animado por una plazoleta con juegos infantiles y radiante colorido, nos acompaña, mientras vamos a conocer a Gaspar Cabrales.
Hijo de Domingo Cabrales y Estefanía Besodilla, nació en Valparaíso el 6 de enero de 1864.
Al estallar la Guerra del Pacífico, decidió enrolarse en la marina de su país cuando apenas tenía 15 años.
En enero de 1879, se reintegró a su Compañía en Valparaíso y en febrero se embarcó en el blindado "Almirante Cochrane", participando en el desembarco y ocupación de Antofagasta y Caracoles. Después, fue designado como corneta y tambor de la corbeta Esmeralda con la que embarcó hasta el puerto de Iquique donde su embarcación debió permanecer realizando un bloqueo marítimo a esta ciudad.
Los tambores eran personajes muy importantes en toda unidad militar y naval, ya que mediante sus toques se transmitían las órdenes para el combate. A pesar de que para el año 1879 el toque de corneta había prácticamente reemplazado al tambor por considerarse más rápido y de mayor alcance, la tradición mantuvo el nombre de "Tambor" para el soldado que cubría ese puesto, sin importar el instrumento que usara.
En su calidad de tambor, era el corneta de órdenes del comandante Prat, permaneciendo junto a él desde el inicio del combate, cumpliendo exactamente las órdenes de su comandante. A las 11:00 hrs., cuando el "Huáscar" atacó con su espolón por primera vez a la "Esmeralda" y el comandante Prat ordenó el abordaje, su orden no pudo ser transmitida por Cabrales, ya que había sido acribillado por los tiros de fusil disparados desde el "Huáscar". En otros relatos de sobrevivientes, se señala que una granada del blindado peruano le había arrancado la cabeza.
Caído en toldilla, falleció con sus dedos oprimiendo la corneta. Tenía 15 años.
Que dramática resulta la historia de Gaspar Cabrales y que paradójico, tratándose de un niño que entrega su vida en defensa de la Patria, hoy en este pasaje, esos juegos infantiles y un columpio que a veces mueve el viento hablan un poco de la infancia interrumpida como un homenaje.
Preparado por Juan Magal Perez



Comentarios